Tos ferina y el asma

Mayo es el mes de celebración del Día Mundial del Asma, una fecha que busca generar conciencia sobre esta enfermedad que afecta a 262 millones de personas en todo el mundo, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que la prevalencia en Costa Rica es de las más altas del mundo, esto según The Global Asthma Network , siendo la prevalencia actual de un 23,3% en niños y del 20,8% en adolescentes.

El asma es una enfermedad heterogénea, que generalmente se caracteriza por una inflamación crónica de las vías aéreas. Se define por las manifestaciones clínicas de síntomas respiratorios como: sibilancias, dificultad respiratoria, opresión torácica y tos que varían a lo largo del tiempo y en su intensidad, junto con una limitación variable de flujo aéreo espiratorio.

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Aunque cada persona experimenta el asma de manera diferente junto con su sintomatología, la gravedad de la enfermedad y opciones de tratamiento pueden variar según el caso, gracias a los avances científicos los pacientes pueden manejar los síntomas a través de diferentes alternativas terapéuticas. Sin embargo, en la actualidad hasta el 45% de las personas con asma tiene síntomas que no están bien controlados y cerca de 35 millones de personas en todo el mundo viven con síntomas de asma grave , los cuales afectan la calidad de vida y pueden poner en riesgo su vida.

El impacto de un asma no controlada

El asma es una enfermedad crónica que afecta tanto a niños como a adultos. Sin embargo, estudios han demostrado que las mujeres tienen dos veces más probabilidades que los hombres de padecerla, debido a que la testosterona obstaculiza una célula inmunitaria vinculada a los síntomas más característicos de la patología, como lo son la inflamación y la producción de moco en los pulmones.

La aparición de otros síntomas de asma, como tos, sibilancias, disnea y opresión torácica depende de diversos factores, incluida la exposición a alérgenos e infecciones virales, y pueden presentarse en cualquier etapa de la vida. Por ello, los profesionales de la salud clasifican el asma en cuatro tipos que se determinan según la frecuencia y la gravedad de los síntomas, puede ser clasificada como: asma leve, asma moderada y asma grave1.

Lamentablemente, muchos pacientes pasan por alto la gravedad de esta enfermedad y normalizan sus crisis asmáticas como un aspecto más de su cotidianidad, sin dimensionar que la presencia de los síntomas puede afectar significativamente su calidad de vida e incluso llevar a la muerte.

De hecho, encuestas han señalado que el 97% de las personas con asma grave indica que su afección ha limitado sus tareas cotidianas, y el 81% ha sentido que su capacidad para ejercitarse se vio afectada. Adicionalmente, se estima que entre el 30% y 50% de los pacientes asmáticos en el mundo experimenta síntomas de depresión a causa de dichas limitaciones en su día a día . Asimismo, es de resaltar que la inflamación tipo 2 está presente en aproximadamente un 50-70% de los pacientes adultos con asma y, de no ser tratada, puede incrementar los episodios de exacerbación.

Tos ferina: la clave para prevenirla está en la vacunación

Los adultos con asma tienen hasta cuatro veces más probabilidades de contraer tos ferina y estudios han comprobado que, entre los pacientes asmático que contraen el virus, existe un 40 % más de hospitalizaciones en comparación con personas sin ese diagnóstico.

La tos ferina es una enfermedad que registra 24 millones de casos anuales en todo el mundo entre la población menor de cinco años . No obstante, aunque este virus puede ser más grave entre los niños, los adultos también pueden sufrir problemas de salud significativos como pérdida de peso, incontinencia urinaria, fracturas de costillas y neumonía.

“Se ha demostrado que la inmunización con la vacuna Tdap (tétanos, difteria y tos ferina acelular), contribuye a prevenir, no solo la tos ferina, sino también las muertes relacionadas con la misma. Esto resulta de gran importancia en pacientes con asma ya que con la vacunación se reduce la probabilidad de que se contraiga la enfermedad y, si se contrae, las posibilidades de desarrollar una infección grave son menores”, aseguró Ofelina Vergara, Gerente Médico de vacunas para Sanofi COPAC.

A su vez, la especialista recomienda refuerzos periódicos de esta vacuna para restaurar los niveles de inmunidad, pues investigaciones demuestran que menos de un tercio de las personas que habían recibido todas las vacunas durante la infancia todavía estaban protegidas a los 18 años . Por ello, es importante impulsar y promover la vacunación de refuerzo en la edad adolescente y en el adulto cada 10 años.

Fuente: Comunicado de prensa Sanofi